Cerradura de seguridad o puerta acorazada

Llegado el momento de intentar proteger nuestro negocio o nuestra vivienda con los sistemas de seguridad más eficientes, suelen aparecer debates acerca de qué métodos usar, de qué mecanismos son los mejores. Lo que sí que tenemos que tener muy claro es que no existe el sistema de seguridad ni la cerradura que pueda garantizar al cien por cien que los ladrones no vayan a invadir la propiedad privada con algunas de sus artimañas.

Las buenas cerraduras de seguridad pueden aportar una enorme protección, así como también lo pueden hacer las puertas acorazadas o las blindadas. Eso sí, hay algunos falsos mitos que se han instalado en nuestro imaginario y que nos condicionan de manera inapropiada a la hora de llevar a cabo nuestro planteamiento de protección doméstica.

Por ejemplo, no es más segura la puerta que cuenta con mayor número de cerraduras de seguridad; confundir calidad con cantidad no es para nada un acierto. Es cierto que los asaltantes tendrán que invertir más tiempo en el robo si los cerrojos cuentan con núcleos de arrastre independientes, pero no hay que olvidar que se puede llegar al núcleo del sistema de arrastre con facilidad.

Por tanto, ya sabemos que las cerraduras no nos garantizarán la seguridad de una forma absoluta. Pero, ojo, tampoco nos asegurarán al cien por cien las puertas acorazadas, por mucho que ofrezcan una mayor protección y calidad que las puertas tradicionales. Y es que no sería correcto generalizar acerca de las virtudes de las puertas acorazadas; tampoco hay que confundirlas con las puertas blindadas.

Las puertas acorazadas están formadas por una estructura construida únicamente de acero. Para reconocerlas en el mercado y evitar confusiones o engaños, sería pertinente que contarán con el certificado de ensayo del chasis, como así precisa la normativa 1627: 2011 o la A2P BP I-II. Sus precios en el mercado son mucha mayores que los de las puertas blindadas. Tenemos que tener muy claro que la protección se paga, de ahí que las puertas acorazadas puedan estar en el mercado a precios que andan entre los mil setecientos y los dos mil quinientos euros.

Pero debemos saber que las puertas acorazadas no son invulnerables, sino que se pueden abrir con esfuerzo y tiempo. Eso sí, si recurrimos a las estadísticas de robos que se producen cada año veremos cómo no ha habido ningún robo en puerta con cerraduras de seguridad sofisticadas, bien instaladas y con un alto nivel de protección. Aunque no son las puertas van fáciles de forzar, los datos oficiales indican que las puertas acorazadas sí han sido profanadas por los ladrones en algunas situaciones. Es más, los datos indican que muchas de estas viviendas con puertas acorazadas en las que se robó contaban además con un sistema añadido de alarma tipo kit).

Del párrafo anterior no debemos deducir que las puertas acorazadas sean frágiles y fáciles de abrir, todo lo contrario; se trata de puertas muy seguras, muy robustas, muy recias, muy fuertes y muy resistentes, pero a veces las malas intenciones de los ladrones pueden más que las características protectoras de estas puertas. Además, no hay que obviar que no todas las puertas acorazadas son iguales; a veces, en el anhelo de encontrar modelos más baratos, o por culpa de la obsolescencia y del paso del tiempo, las acorazadas no se muestran tan intimidantes como debieran.

Habrá más probabilidades de evitar el robo con cerraduras de seguridad dotadas de grandes medidas protectoras. Las cerraduras invisibles son un método ideal para garantizar la tranquilidad de los inquilinos de una casa o de un negocio. Si las cerraduras van acompañadas de escudos reforzados, aumentaremos la protección, ya que el ladrón no podrá saber la marca ni el modelo de cerradura al que se enfrenta.

Dentro de las cerraduras de seguridad, hallaremos muy diferentes modelos y marcas. Habrá que analizar cada tipo muy bien. Es importante ponerse en la mente del ladrón a la hora de buscar un sistema de seguridad que sea eficaz. Es en este sentido donde cobran gran eficacia las cerraduras dotadas de mecanismos anti ganzúas, anti bumping, anti taladro o anti extracción; pensar en las tácticas que los asaltantes emplean nos hace estar por delante de la situación y ponerles las cosas difíciles a quienes tratan de entrar en nuestra propiedad.

Es en este punto donde debemos aclarar que, a la hora de quedarnos con el poder protector de las cerraduras de seguridad o con la robustez de las puertas acorazadas, tenemos que valorar las virtudes de ambas. Lo fundamental es ver qué se ajusta más a las necesidades de nuestra vivienda o de nuestro negocio. Tenemos que tener claro que para ganar en seguridad hay que acabar invirtiendo dinero, por lo que lo más aconsejable es estar atentos a los mecanismos que mejor podrán sernos de alguna ayuda.

 

 

 

 

 

 

¿Te has quedado en la calle? 3 trucos para intentar abrir tu puerta

Haberse quedado en la calle por culpa de no tener llaves es en realidad un verdadero incordio. Lo primero que habría que hacer es tratar de ponerse en contacto con un cerrajero profesional especializado, quien llevaría a cabo la apertura de la puerta de nuestra casa sin apenas problemas, minimizando así el contratiempo sufrido. Pero puede darse el caso de que sea el propio inquilino quien decida afrontar la tarea de entrar en su hogar por sí mismo, toda vez que ha perdido las llaves, que se las han robado o que las ha extraviado en un lugar al que no puede volver.

En esta entrada podríamos correr el riesgo de que las recomendaciones que diéramos para abrir las cerraduras fueran asimiladas por los ladrones para sus asaltos y trastadas. No obstante, lo bueno de que no siempre funcionen estas tretas es que depende de cada puerta, de cada cerradura. Es por eso por lo que lo primero que tenemos que hacer para intentar abrir nuestra puerta es conocer a fondo cómo es la cerradura, qué características tiene, qué mecanismo anti robo utiliza, qué seguros agregados posee. Llegados a este punto, trataremos de sugerir tres maneras o trucos caseros para abrir nuestra propia puerta de casa cuando nos hayamos quedado en la calle, con el engorro que este escenario conlleva.

El primer truco, que para no es complejo o sofisticado, consistiría en emplear una tarjeta de crédito para lograr la apertura. Este método es ideal para las puertas que tienen instalada una cerradura algo más antigua. Si la tarjeta en realidad es laminada será mucho mejor para conseguir nuestro propósito. Eso sí, habrá que proceder con precaución y cautela, porque, si acometemos con más vigor y vehemencia de la debida, la tarjeta de crédito puede llegar incluso a romperse; por esta peligrosa razón, tal vez sea mejor dar uso para nuestra maniobra de apertura a una tarjeta de regalo, por ejemplo.

Lo que sí debemos tener claro es que se trata de un procedimiento nada complejo, muy sencillo. La primera maniobra que tendremos que llevar a cabo será la de insertar la tarjeta por el lado de la puerta, de manera que deslicemos el extremo más alargado de dicha tarjeta entre el marco y la propia cerradura, partiendo desde una zona superior al mecanismo de cierre. Lo siguiente será inclinar un poco la tarjeta y dirigirla hasta el pestillo de la cerradura, algo que tendremos que completar con mucho cuidado para que nada falle. De manera instantánea habrá que empujar la tarjeta hacia nuestro cuerpo y girar la manilla de la puerta. Es muy probable que el método no sea exitoso, por lo que habrá que repetir el movimiento en más de una ocasión. No obstante, no deja de ser una manera de abrir la puerta que funciona si se hace bien.

El segundo truco puede parecer algo más brusco y menos sutil: llevar a cabo la apertura por medio de un destornillador. Lo primero que tendremos que hacer será comprobar qué destornillador hemos escogido; lo preferible es que la herramienta sea cuanto más delgada y alargada mejor. Así se podrá introducir el destornillador en la cerradura con más facilidad; luego habrá que moverlo de lado a lado, algo que se deberá realizar con cautela, con paciencia, con mesura, con lentitud, con cuidado y de una manera constante. Al mismo tiempo que deslizamos el destornillador lentamente de un lado a otro se deberá ir ejerciendo un poco de presión sobre la puerta, ya que así habrá más probabilidades de que se termine abriendo.

El tercer y último truco que traemos para este post tiene como protagonista al clip metálico, objeto con el que también podremos intentar abrir la cerradura cuando no tengamos las llaves de casa a mano. En primer lugar, habrá que hacerse con un clip metálico, sin sofisticaciones ni complejidades, de los típicos que encontramos en una oficina o en los trabajos de clase de los estudiantes.

El segundo paso será tratar de enderezar el clip al máximo posible, de modo que quedará lo más recto que se pueda, casi en forma de línea recta. El paso siguiente será doblar una de las puntas e intentar hacer con el metal una especie de lazo, ya que así entrará con más facilidad en el orificio de la cerradura. Una vez llegados a este punto, habrá que llevar a cabo movimiento de lado a lado, mientras se presiona el clip a la vez. Hay que realizar esfuerzo para abrir, pero, ojo, siempre con mesura, porque podríamos acabar dañando la cerradura y entonces estaríamos en la calle y tendríamos que pagar al cerrajero por la apertura y por el cambio de mecanismo de cierre. Si todo falla, siempre habrá cerrajeros profesionales que se encarguen de la situación y que acaben con nuestros quebraderos de cabeza.

 

Ahorra al instalar una cerradura nueva en casa

A la hora de instalar una cerradura en una casa nueva es necesario contemplar muchas variables y muchos factores que determinarán el mayor o menor gasto que se lleve a cabo. La primera recomendación que podemos dar no es otra que pasar a comparar bien, con detenimiento y con paciencia los diferentes precios; al mismo tiempo, habrá que comparar también de manera exhaustiva los diferentes modelos y las distintas marcas.

Todos estos análisis previos a la adquisición de una nueva cerradura serán de mucho más provecho si antes conocemos a la perfección las características de nuestra puerta; también se tendría que entrar a valorar la ubicación de la puerta, los mecanismos complementarios de seguridad y el nivel de protección al que queramos aspirar.

Habrá que tener en cuenta además los enseres de valor que haya en el interior del habitáculo que queramos proteger; resulta obvio que no es lo mismo colocar una cerradura en un trastero en el que apenas hay cosas de valor que instalarla en una primera vivienda donde hay niños, ancianos, dinero y cosas de gran valía. Es por ello por lo que es conveniente evaluar la inminente adquisición que vamos a hacer; es posible ahorrar si tenemos en mente todas las variables.

Una vez que hemos comparado precios y que hemos ahorrado en la búsqueda de la mejor calidad precio, el siguiente punto de análisis será el cerrajero. Hay multitud de profesionales cerrajeros y de compañías que se dedican al mundo de la cerrajería, por lo que tampoco estaría de más llevar la comparación de precios y presupuestos hasta este terreno. Es preferible consultar las tarifas de muchas empresas de cerrajeros, sobre todo, antes que precipitarse y solicitar la ayuda de los primeros expertos con los que nos topemos.

Eso sí, otra opción es apostar por prescindir del gasto en cerrajeros. Para ello sería necesario gozar de la confianza y de los conocimientos necesarios como para operar sin requerir la ayuda de los expertos. El mismo usuario puede afrontar la instalación de las cerraduras si se lo propone, si sigue las instrucciones y si se auto impone una disciplina de trabajo seria y eficiente.

Las cerraduras invisibles, que en la actualidad están dando unos resultados extraordinarios y que incorporan muchas ventajas de la llegada de las nuevas tecnologías a nuestras vidas, son una opción perfecta para ahorrar. Tal vez las cerraduras invisibles tengan un coste más o menos alto en el mercado, pero hay que pensar que a largo plazo nos servirán para ahorrar; con ellas se antoja más difícil que nos roben y que perdamos objetos de valor.

Además, las cerraduras invisibles se instalan de una manera muy sencilla, por lo que es el propio inquilino quien se puede hacer cargo del proceso de instalación y de programación con sólo seguir las indicaciones del manual de instrucciones. Esto, como no podía ser de otra forma, supondrá un ahorro en la compañía de cerrajería, de la cual prescindiremos. Además, se trata de una cerradura resistente y moderna, por lo que no será necesario reemplazarla en un plazo corto o medio de tiempo.

Los cerrojos tradicionales también son una buena forma de invertir poco dinero y de obtener buenos resultados. Estos cerrojos son baratos, aportan una importante protección complementaria a las cerraduras y se colocan en las puertas con sencillez para el propio usuario; por tanto, son todo ventajas para el bolsillo, tanto a corto como a largo plazo.

En cualquier caso, tenemos que tener bien presente que hacer frente a un cambio de cerradura, refiriéndonos a cerraduras más o menos sencillas, puede llegar a salir por una cantidad que ande entre los setenta y los ochenta euros. Como es natural, si buscamos un poco más de protección, deberemos rascarnos algo más el bolsillo y abonar unos doscientos euros. En el caso de que la sustitución de cerraduras tenga que llevarse a cabo en puertas acorazadas o blindadas, entonces el gasto podría llegar hasta los trescientos euros, ya que además tendríamos que echar mano de un cerrajero cualificado sí o sí.

Otro factor que habrá que tener en cuenta al solicitar la labor profesional de los cerrajeros será el carácter con el que acuden al domicilio; si cuando realizamos el aviso es en horario de guardia y a una hora fuera del turno oficial, el gasto será considerablemente mayor. No obstante, tampoco debemos alertarnos, ya que la media que un usuario se gasta en un cambio de cerradura suele rondar los noventa euros.

Como decimos siempre, cuidar la cerradura nueva que instalemos en el día a día será otra forma de ahorro silente. Así evitaremos posibles problemas y futuros gastos, de ahí que sea tan importante mantener una serie de hábitos en el tratamiento diario de las cerraduras. Suele ser cuando tenemos que instalar una nueva cerradura cuando nos acordamos de los abusos que veníamos practicando al entrar en las puertas.